Generali Investments da sus primeros pasos en la tokenización al lanzar una clase de participaciones inscrita en una blockchain y respaldada por un fondo monetario luxemburgués. Por el momento, esta oferta está reservada a determinadas entidades del grupo. Esta fase piloto permite al gestor de activos explorar los usos de los registros distribuidos, mientras los fondos monetarios y los bonos se convierten en instrumentos clave para el desarrollo de los activos tokenizados.
El gestor europeo Generali Investments anunció la creación de una clase de participaciones tokenizada de forma nativa, vinculada a un fondo monetario ya existente y domiciliado en Luxemburgo. El vehículo está gestionado por Generali Asset Management. La tecnología de los registros distribuidos, o DLT, se utiliza para representar y registrar las participaciones del fondo en formato digital en una blockchain.
Esta operación no significa que el fondo esté ahora abierto a todos los inversores. En un primer momento, el acceso está limitado a las sociedades autorizadas que pertenecen al Grupo Generali. Ningún inversor externo puede suscribir esta clase de participaciones, independientemente de su jurisdicción. Este marco restringido permite al grupo probar el sistema en su propio entorno antes de plantearse posibles cambios.
Con 759.000 millones de euros en activos bajo gestión a 30 de junio, Generali Investments tiene un tamaño considerable en el sector europeo. Su iniciativa marca la entrada destacada de un gran gestor tradicional en el mercado de la tokenización, donde las instituciones financieras estudian nuevas formas de emitir, transferir y gestionar activos.
Un primer paso deliberadamente limitado al grupo
La decisión de reservar la nueva clase de participaciones a las entidades del grupo proporciona a la experimentación un ámbito controlado. De este modo, Generali puede observar el funcionamiento de las herramientas digitales y los procedimientos asociados sin ofrecer de inmediato el producto a una clientela más amplia. Las etapas de suscripción, seguimiento y presentación de informes figuran entre las operaciones que podrían adaptarse a esta infraestructura.
La tokenización consiste en representar un activo o los derechos asociados a ese activo en forma de tokens registrados en un registro digital. En el caso del fondo de Generali, las participaciones mantienen su vínculo con el fondo monetario subyacente, mientras que su representación y seguimiento se basan en una infraestructura blockchain. Este enfoque pretende acercar los procesos de gestión de activos a las herramientas digitales utilizadas en los mercados on-chain.
El lanzamiento se enmarca en un movimiento más amplio. Gestores internacionales, entre ellos BlackRock con su fondo BUIDL y Franklin Templeton, también han desarrollado productos basados en la representación tokenizada de activos financieros. El creciente interés de los grandes actores indica que esta tecnología ya no se estudia únicamente en proyectos experimentales aislados: ahora es objeto de pruebas operativas en el seno de las finanzas tradicionales.
Los fondos monetarios, un puente entre las finanzas tradicionales y la blockchain
Los fondos monetarios constituyen un punto de entrada privilegiado para la tokenización. Ofrecen exposición a instrumentos a corto plazo y pueden responder a necesidades de tesorería y gestión de liquidez. Además, su funcionamiento podría integrarse en servicios digitales en los que la rapidez de las transferencias y la disponibilidad de los activos desempeñan un papel importante.
El mercado de los activos del mundo real tokenizados, a menudo denominados con el acrónimo RWA, ha experimentado un fuerte crecimiento. Casi se habría cuadruplicado desde principios de 2025, hasta alcanzar unos 39.000 millones de dólares en septiembre. Los bonos y los fondos monetarios figuran entre las categorías que contribuyen a esta expansión, al trasladar a la blockchain activos que ya son conocidos por los inversores institucionales.
Las estimaciones a largo plazo reflejan las expectativas en torno al sector, aunque varían considerablemente según los métodos de cálculo y las hipótesis utilizadas. Morgan Stanley y Oliver Wyman prevén un mercado de 2,3 billones de dólares para 2030. Por su parte, Boston Consulting Group y Ripple plantean una proyección que podría alcanzar los 19 billones de dólares para 2033.
Estas perspectivas deben considerarse escenarios, no resultados garantizados. No obstante, reflejan el interés por la digitalización de los activos financieros y la posibilidad de automatizar más sus transferencias. Los avances observados en la tokenización de activos también ilustran las ambiciones de actores especializados: IZNES ha alcanzado un nuevo hito en materia de activos tokenizados.
Liquidaciones más rápidas y procesos digitales
Generali destaca varios beneficios operativos asociados a su iniciativa. La tokenización podría permitir una liquidación casi instantánea, reducir el plazo para acceder a los importes procedentes de un reembolso y simplificar la experiencia digital durante las suscripciones. El seguimiento de las operaciones y la elaboración de la información para los informes también podrían basarse en procesos mejor integrados.
El sistema también pretende ampliar las ventanas para cursar órdenes y facilitar la circulación de las participaciones en un posible mercado secundario. Sin embargo, la liquidez depende de la organización concreta de ese mercado, de las normas aplicables y de la presencia de compradores y vendedores. La tecnología puede mejorar ciertos aspectos de la ejecución, pero por sí sola no garantiza que un activo pueda negociarse siempre con rapidez.
Woody Bradford, director general de Generali Investments, destacó que las sociedades gestoras deben prepararse para la aceleración de la tokenización en los mercados financieros. Para los gestores, el reto consiste en comprender las posibilidades que ofrecen estas infraestructuras y determinar en qué condiciones pueden integrarse en las actividades existentes.
La tokenización también puede modificar la forma en que se utilizan los activos como garantías. Las participaciones de fondos monetarios representadas en formato digital podrían integrarse, siempre que lo permitan las normas y las condiciones del mercado, en mecanismos de garantía más automatizados. Esta posibilidad interesa especialmente a los actores que buscan conectar la tesorería tradicional con los servicios basados en blockchain.
Posibles vínculos con las stablecoins y las garantías
Emiliano Di Giammatteo, director de operaciones de Generali Investments, considera que los fondos monetarios tokenizados podrían formar parte de un sistema financiero más conectado y programable. Podrían contribuir a la gestión de la liquidez y las garantías, especialmente para los emisores de stablecoins, cuyas reservas deben gestionarse dentro de un marco adecuado y transparente.
Esta convergencia avanza mientras las entidades bancarias también se interesan por las monedas digitales respaldadas por activos. Los debates en torno a las stablecoins se centran, entre otros aspectos, en la competencia, las reservas y el papel que pueden desempeñar los bancos en su emisión o gestión. Las iniciativas recientes de los bancos estadounidenses se detallan en este artículo sobre su voluntad de recuperar el control del sector: los bancos estadounidenses pasan a la ofensiva en el ámbito de las stablecoins.
A largo plazo, un fondo monetario tokenizado podría ofrecer una representación digital de una inversión tradicional en herramientas capaces de ejecutar operaciones de forma automatizada. Sin embargo, el uso de estas participaciones como garantía dependería de los contratos, los intermediarios, las infraestructuras técnicas y las autorizaciones aplicables. Por tanto, el lanzamiento de Generali constituye una primera experimentación, no una prueba de que ya exista un uso generalizado.
Un movimiento más amplio de digitalización de los mercados
La iniciativa de Generali se enmarca en una transformación que afecta a varias categorías de activos. Algunos actores del mercado contemplan representar en blockchain fondos, bonos o acciones para modernizar su emisión y circulación. Las posibles aplicaciones de esta tecnología al comercio mundial de activos también se han analizado en un análisis sobre el papel de la blockchain en el intercambio de activos.
Las acciones también figuran entre las posibilidades exploradas. El proyecto de Cagney para trasladar títulos bursátiles a la blockchain demuestra que el debate va más allá de los fondos monetarios y abarca la representación digital de productos financieros que tradicionalmente se negocian en mercados regulados: Cagney quiere trasladar acciones a la blockchain.
La proliferación de estas iniciativas viene acompañada de interrogantes sobre la estructura de los productos ofrecidos y su regulación. Los instrumentos financieros vinculados a empresas del ecosistema blockchain pueden adoptar distintas formas, como ilustra el análisis de los productos bursátiles y certificados asociados a Capital B, anteriormente The Blockchain Group: un análisis de estos productos y certificados.
Un experimento que conviene seguir en la gestión de activos
El lanzamiento de esta clase de participaciones tokenizada permite a Generali Investments evaluar en la práctica las ventajas y limitaciones de una infraestructura blockchain aplicada a un fondo existente. La elección de un fondo monetario ofrece un terreno de experimentación adecuado para estudiar las operaciones de suscripción, reembolso, liquidación y presentación de informes dentro de un marco interno.
Los próximos pasos dependerán, en particular, de los resultados obtenidos, de la evolución de las normas y de la capacidad de las infraestructuras para comunicarse con los sistemas de gestión tradicionales. Por el momento, no se ha anunciado la apertura a nuevos inversores. No obstante, para Generali, este primer paso refleja la voluntad de posicionarse en un mercado en el que los gestores de activos, los bancos y las empresas de tecnología financiera multiplican sus proyectos en torno a los activos tokenizados.







