El Banco Central Europeo estudia varias formas de adaptar el dinero de banco central a los mercados financieros tokenizados. Isabel Schnabel presentó tres modelos posibles para conectar las reservas bancarias con infraestructuras basadas en blockchain u otros registros distribuidos. En todos ellos, el BCE pretende preservar el papel del euro como activo de liquidación de referencia, al tiempo que prepara nuevos servicios, entre ellos el sistema Pontes, que ya está operativo.
La tokenización consiste en representar un activo en forma de token digital inscrito en una infraestructura programable. Esta evolución interesa a los bancos centrales, las entidades financieras y los operadores del mercado, ya que podría permitir transferir activos y liquidar su pago de forma más rápida y coordinada.
Para el BCE, el reto no se limita a trasladar los instrumentos financieros existentes a una blockchain. También se trata de determinar cómo podrá utilizarse el dinero de banco central en estos nuevos entornos. Durante una presentación en Londres, Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo de la institución, expuso tres modelos posibles. Estas opciones también se presentan en los trabajos del BCE dedicados a la evolución de las infraestructuras de mercado.
Liquidaciones más rápidas y mercados más conectados
En un sistema tradicional, la transferencia de un activo y el pago correspondiente pueden depender de procedimientos distintos, gestionados a veces por infraestructuras diferentes. La tokenización podría acercar estas operaciones y permitir que se ejecuten simultáneamente: el activo y el pago se transferirían de forma coordinada, siempre que los sistemas implicados estén diseñados para hacerlo posible.
Esta automatización podría reducir algunos plazos de liquidación y facilitar la gestión de las operaciones. También podría contribuir a limitar la fragmentación de los mercados europeos, donde coexisten plataformas y sistemas que no siempre se comunican fácilmente entre sí. Sin embargo, la interoperabilidad entre estas redes es una cuestión fundamental: el valor de un mercado tokenizado también dependerá de la capacidad de los distintos actores para intercambiar activos y pagos sin interrupciones.
Esta reflexión se enmarca en un debate más amplio sobre los usos del dinero digital y las distintas formas que puede adoptar. Para distinguir entre dinero bancario, activos digitales y criptoactivos, una introducción al Bitcoin y al dinero digital permite situar los proyectos del BCE en su contexto: el dinero emitido o garantizado por un banco central no tiene el mismo estatus que un activo digital privado.
Tres modelos para conectar las reservas con infraestructuras tokenizadas
Las reservas bancarias son activos que los bancos comerciales mantienen en su banco central. En el sistema actual del Eurosistema, sirven, entre otras cosas, para liquidar operaciones entre entidades. La cuestión que estudia el BCE es cómo podrían utilizarse estas reservas en transacciones con activos tokenizados, sin alterar el papel esencial del dinero de banco central.
Emitir reservas directamente en un registro programable
El primer modelo que se contempla consistiría en inscribir las reservas de banco central directamente en una infraestructura programable. El BCE proporcionaría entonces a los bancos comerciales una forma tokenizada de dinero de banco central, mantenida y transferida en el registro correspondiente.
Esta opción acercaría las reservas a las plataformas en las que se emiten o intercambian los activos tokenizados. Así, los pagos podrían ejecutarse dentro de un mismo entorno digital. No obstante, plantearía cuestiones de diseño y funcionamiento: habría que definir, en particular, las condiciones de acceso al registro, garantizar la seguridad de las operaciones y asegurar la continuidad con las infraestructuras existentes del Eurosistema.
Mantener las reservas en los sistemas actuales y utilizar un puente
El segundo escenario mantendría las reservas en los sistemas actuales del Eurosistema. Un puente conectaría estos sistemas con las plataformas basadas en la tecnología de registros distribuidos, o DLT. Coordinaría el pago en dinero de banco central con la transferencia del activo inscrito en la plataforma.
En este modelo, el dinero de banco central permanecería fuera de la cadena, mientras que los activos podrían circular en un registro distribuido. El objetivo sería sincronizar ambos movimientos para evitar que un activo cambie de propietario sin que se efectúe el pago correspondiente, o viceversa. Este enfoque se apoya más en las infraestructuras existentes, pero su eficacia dependería de la fiabilidad y la rapidez de las conexiones entre los sistemas.
Recurrir a un intermediario privado
La tercera opción se basaría en un actor privado. Este depositaría reservas en el banco central y, a cambio, emitiría tokens respaldados por esos fondos. Quienes poseyeran estos tokens tendrían un derecho de crédito frente al intermediario que los hubiera emitido, en lugar de un derecho directo frente al BCE.
Este modelo podría permitir a empresas privadas ofrecer instrumentos utilizables en infraestructuras tokenizadas, respaldados por reservas mantenidas en el banco central. Sin embargo, exige distinguir claramente la naturaleza de las distintas formas de dinero y las responsabilidades asociadas. La garantía de los tokens, las condiciones de reembolso y la solidez del emisor serían, en particular, elementos determinantes para la confianza de los usuarios.
Preservar el sistema monetario de dos niveles
Sea cual sea el modelo elegido, el BCE señala que pretende preservar el sistema monetario de dos niveles. El banco central proporciona dinero de referencia a las entidades bancarias, mientras que estas ofrecen depósitos, créditos y otros servicios a sus clientes. La tokenización podría modificar las infraestructuras utilizadas para los pagos y los intercambios, sin necesariamente alterar esta organización.
En un entorno tokenizado, podrían circular al mismo tiempo varias formas de dinero: dinero de banco central, depósitos bancarios tokenizados y monedas estables emitidas por actores privados. El BCE concede especial importancia a su convertibilidad. Un euro debería conservar el mismo valor, tanto si el pago se realiza mediante un sistema centralizado como si se efectúa a través de un registro distribuido. Esta equivalencia contribuye a mantener la unidad de la moneda en la zona del euro.
El debate se relaciona con las reflexiones sobre la soberanía y la autonomía de las infraestructuras europeas. La función de la blockchain en la soberanía digital y los trabajos en torno al euro digital ilustra la atención que se presta al control de las tecnologías y los sistemas de pago. En un sentido más amplio, surgen iniciativas digitales europeas en distintos sectores, como la red social W, presentada como una alternativa europea a X. Estos proyectos pertenecen a ámbitos distintos, pero se enmarcan en un contexto en el que la cuestión de las infraestructuras digitales europeas cobra cada vez más importancia.
Pontes ya pone en práctica la liquidación en dinero de banco central
La reflexión del BCE va más allá de la teoría. El sistema Pontes está operativo desde el 21 de septiembre y permite liquidar transacciones con activos tokenizados en dinero de banco central. Conecta plataformas DLT con los servicios TARGET del Eurosistema, que se encargan, entre otras cosas, del procesamiento de pagos mayoristas en dinero de banco central.
Así, el sistema explora una forma concreta de conectar plataformas de mercado basadas en registros distribuidos con los servicios de liquidación del Eurosistema. Para obtener más información sobre este servicio y su funcionamiento, consulte esta presentación de Pontes, el nuevo servicio blockchain del BCE.
La conexión entre estos entornos debe permitir liquidar operaciones manteniendo el dinero de banco central como activo de pago. Pontes constituye, por tanto, una etapa de experimentación y puesta en práctica, mientras que los tres modelos expuestos por Isabel Schnabel plantean varias arquitecturas posibles para el futuro. El funcionamiento del sistema también debe evaluarse en función de la seguridad, la disponibilidad de los servicios y la capacidad para procesar transacciones entre distintas plataformas.
Appia prepara la arquitectura de un mercado financiero tokenizado
Paralelamente, el proyecto Appia trabaja en el diseño de un futuro mercado financiero europeo tokenizado. No se trata solo de adoptar una tecnología, sino de definir un marco en el que las redes, las plataformas y los instrumentos financieros puedan funcionar conjuntamente. Esta arquitectura deberá precisar, en particular, cómo intercambian activos los actores, cómo liquidan las transacciones y cómo gestionan las garantías.
Quedan varias cuestiones por resolver. La interoperabilidad entre las redes debe permitir que distintas infraestructuras se comuniquen. La política monetaria deberá tenerse en cuenta en un entorno en el que circulen nuevas formas de dinero. También habrá que adaptar la gestión de las garantías y el procesamiento de las transacciones transfronterizas a las características de los activos tokenizados.
La gobernanza digital plantea otro reto, en particular en lo relativo a las normas de acceso, la protección de datos y la distribución de responsabilidades entre los operadores. Los debates sobre los derechos de los usuarios en los entornos en línea, como los abordados en el informe de la CNIL sobre los derechos de acceso en las redes sociales, pertenecen a otro sector, pero ilustran la importancia de establecer normas claras para los servicios digitales.
El BCE prevé publicar en 2028 un plan director completo para este ecosistema. Este documento debe precisar la organización prevista para las infraestructuras financieras tokenizadas y las condiciones necesarias para su funcionamiento a escala europea. Hasta entonces, los experimentos como Pontes y los trabajos de diseño realizados en el marco de Appia contribuirán a orientar las decisiones sobre los modelos de liquidación, las conexiones entre plataformas y el papel del dinero de banco central.







