Ciberataques: Europol advierte del riesgo cuántico para nuestros datos

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Las administraciones francesas se enfrentan a ciberataques y filtraciones de datos que revelan la magnitud de los riesgos asociados a la concentración de información sensible. Europol señala ahora una amenaza a más largo plazo: los ordenadores cuánticos podrían algún día debilitar ciertos métodos de cifrado. Aunque esta capacidad aún no existe, la preparación debe empezar desde ahora, porque sustituir las protecciones llevará tiempo.

Los recientes ataques contra organismos públicos franceses han recordado que una brecha informática puede superar rápidamente el marco de un incidente aislado. Algunas filtraciones han afectado, en particular, a datos fiscales y catastrales, mientras que la información de millones de personas ha circulado tras distintas intrusiones. Cuando se centralizan grandes volúmenes de datos, una vulneración puede repercutir en la ciudadanía, los servicios públicos y la confianza en las instituciones.

Las cifras disponibles ilustran esta tendencia. La Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI) contabilizó 196 exfiltraciones de datos en 2025, frente a 130 el año anterior. Además, un estudio de Surfshark calcula que 43,4 millones de cuentas francesas fueron vulneradas en el primer semestre de 2026. Estos datos no reflejan todos el mismo tipo de incidente, pero ponen de relieve la persistente fragilidad de los sistemas digitales.

A esta presión inmediata se suma una cuestión de preparación: algunos métodos criptográficos que se utilizan hoy podrían volverse vulnerables si llegan a existir ordenadores cuánticos suficientemente potentes. En su alerta, Europol no afirma que los ciberdelincuentes ya dispongan de esas máquinas. La cuestión es más bien anticiparse a una evolución tecnológica que podría transformar la seguridad de las comunicaciones y los archivos digitales.

Por qué la informática cuántica preocupa a los especialistas en ciberseguridad

Los sistemas de cifrado protegen una parte importante de nuestra vida digital: las comunicaciones, las transacciones, el acceso a servicios y los intercambios entre administraciones. Algunos de estos mecanismos se basan en problemas matemáticos difíciles de resolver con ordenadores clásicos. Esta dificultad permite proteger claves y hacer que la información sea ilegible sin autorización.

Los ordenadores cuánticos aprovecharían fenómenos propios de la física cuántica para procesar ciertos cálculos con métodos distintos. Si una máquina alcanzara suficiente potencia, podría atacar protecciones basadas en la dificultad de obtener una clave privada a partir de una clave pública. En algunos casos, esto podría facilitar el descifrado de comunicaciones o la falsificación de firmas digitales.

Esta amenaza es aún hipotética: las capacidades actuales no permiten quebrantar los principales sistemas criptográficos a los que se refiere la alerta. Por tanto, no se trata de anunciar una ruptura inminente de toda la seguridad digital. Sin embargo, las infraestructuras informáticas son complejas y su transformación requiere tiempo, por lo que es necesario prepararse con antelación.

El riesgo de «robar hoy, descifrar mañana»

Europol llama la atención sobre una estrategia que consiste en robar hoy datos cifrados y, más adelante, intentar leerlos cuando los medios tecnológicos lo permitan. La información puede resultar inutilizable en el momento del robo y, aun así, conservar un gran valor para un atacante durante mucho tiempo.

Este escenario afecta especialmente a los datos cuya confidencialidad debe preservarse durante años. Los historiales médicos, las comunicaciones gubernamentales, los archivos policiales y los secretos industriales pueden seguir siendo sensibles mucho después de su recopilación. Así, una protección que parece suficiente a corto plazo podría no serlo para archivos conservados durante mucho tiempo.

El nivel de riesgo varía según el uso. Depende, en particular, de los protocolos criptográficos utilizados, de cómo se generen y almacenen las claves y del tiempo durante el cual la información deba seguir siendo confidencial. Por tanto, no todos los datos cifrados están expuestos de la misma manera, y las organizaciones deben evaluar los riesgos caso por caso.

Los monederos de criptomonedas, entre los objetivos que deben vigilarse

Los activos digitales muestran de forma concreta cómo una debilidad criptográfica podría tener consecuencias directas. El Centro Europeo de Ciberdelincuencia de Europol identifica las claves de los monederos de criptomonedas como un punto especialmente sensible. Si una clave privada se viera comprometida, un tercero podría autorizar transferencias sin el consentimiento del propietario.

Sin embargo, los mecanismos utilizados para preservar la integridad de las cadenas de bloques, en particular las funciones hash, tienen características distintas y se consideran más resistentes a este tipo de amenaza. Por tanto, no debe deducirse que las criptomonedas vayan a desplomarse automáticamente. La seguridad depende de los métodos utilizados, de su evolución y de la capacidad de los actores para adaptar sus sistemas antes de que se materialice una amenaza concreta.

Algunos proyectos del sector ya están explorando estas cuestiones. A modo de ejemplo, la hoja de ruta de Algorand para reforzar su resistencia frente a la computación cuántica ilustra las iniciativas emprendidas para preparar las infraestructuras vinculadas a los activos digitales.

La criptografía poscuántica, una solución que debe implementarse desde ahora

Ya se están desarrollando soluciones que pueden funcionar en ordenadores convencionales. La criptografía poscuántica designa algoritmos concebidos para resistir los ataques previstos en la era cuántica. Sin embargo, su existencia no lo resuelve todo: las organizaciones deben determinar dónde utilizarlos, comprobar su compatibilidad con los sistemas existentes y organizar su adopción.

La migración suele implicar mucho más que una simple sustitución de software. El cifrado puede estar integrado en equipos, aplicaciones, redes, servicios externalizados y dispositivos que se utilizan desde hace varios años. También hay que tener en cuenta los intercambios con los socios y los sistemas que no pueden modificarse rápidamente sin alterar actividades esenciales.

Una transición gradual permite detectar estas dependencias antes de que se conviertan en un obstáculo. Las organizaciones pueden empezar por elaborar un inventario de los mecanismos criptográficos, las claves y los datos protegidos. Así, es posible identificar la información más sensible a largo plazo y establecer prioridades para su actualización.

Las administraciones francesas preparan la transición

Para las administraciones, Europol recomienda, en particular, cartografiar los usos del cifrado, establecer prioridades entre la información que debe seguir siendo confidencial durante muchos años y probar nuevas protecciones. Este proceso debe tener en cuenta los sistemas existentes, los intercambios entre servicios y las infraestructuras cuya interrupción tendría consecuencias importantes.

Francia ha iniciado una preparación estructurada para adoptar criptografía resistente a la computación cuántica. Una estrategia nacional y una hoja de ruta enmarcan esta transformación, mientras que la ANSSI dirige un plan de migración organizado en varias etapas hasta 2030. También se están tomando medidas para las infraestructuras críticas, cuya seguridad debe planificarse teniendo en cuenta su ciclo de vida.

Este calendario refleja la magnitud de la tarea. Las administraciones deben anticiparse a cambios tecnológicos que podrían materializarse dentro de varios años y, al mismo tiempo, seguir protegiendo sus sistemas contra los ataques actuales. El reto consiste en seleccionar mecanismos adecuados, probar su funcionamiento en los entornos pertinentes y planificar su implementación sin esperar a que esté disponible una capacidad cuántica de descifrado.

Identificar los datos que deben seguir siendo confidenciales

El primer paso consiste en comprender qué información se posee y durante cuánto tiempo debe protegerse. Un dato temporalmente sensible no presenta el mismo perfil que un historial médico o un secreto estratégico cuya divulgación seguiría siendo perjudicial durante décadas. Esta distinción ayuda a orientar los esfuerzos hacia los activos más expuestos a una recopilación seguida de un descifrado diferido.

Preparar los sistemas para que puedan evolucionar

A continuación, los equipos informáticos deben identificar los componentes que utilizan soluciones criptográficas susceptibles de ser sustituidas. Las pruebas permiten examinar la compatibilidad de los nuevos algoritmos con las aplicaciones, los dispositivos y los intercambios existentes. La planificación también puede prever mecanismos suficientemente flexibles para modificar las protecciones a medida que evolucionen las normas y las necesidades.

Esta preparación se suma a la lucha contra las ciberamenazas que ya existen. El robo de datos, los errores de configuración, los accesos abusivos y las vulnerabilidades de software siguen exigiendo medidas inmediatas. La perspectiva cuántica no convierte estos riesgos en algo secundario: más bien obliga a las organizaciones a proteger sus sistemas teniendo en cuenta tanto los ataques actuales como el tiempo durante el cual debe mantenerse la confidencialidad de la información robada.

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