Bienvenido a un mundo donde la tecnología dibuja los contornos de la sociedad. Un mundo donde los gigantes de la tecnología, los BigTech, no solo han transformado nuestra forma de vivir y comunicarnos, sino también nuestra relación con el poder y la política. Un mundo donde, bajo el aegis de la tecnología, nos convertimos en soldados, a veces incluso sin saberlo.
Asma Mhalla, investigadora en ciencias políticas en el CNRS y profesora en Sciences Po París, Politécnica y en la Universidad de Colombia, se ha ocupado de esta cuestión esencial en su último libro «Tecnopolítica: Cómo la tecnología nos convierte en soldados». Hoy, se honra en compartir con nosotros su visión de la tecnopolítica, esta disciplina que analiza la intersección entre la tecnología y la política.
La era de la tecnopolítica
El mundo está en plena transformación. No solo nuestra forma de vivir, sino también de pensar, están alteradas por el crecimiento deslumbrante de las tecnologías de la información. Desde las redes sociales hasta los coches autónomos, pasando por los algoritmos de reconocimiento facial, la tecnología está en todas partes. Se ha convertido, como subraya Mhalla, en «una infraestructura informacional» que sirve de base para una nueva civilización.
La era en la que vivimos está marcada por tres rupturas importantes. Primero, la transición de una democracia de masas a una hiper-personalización de masas. Luego, el ascenso de las tecnologías de la hipervelocidad, sumiendo a la humanidad en una carrera contra el tiempo. Finalmente, la aparición de actores híbridos, como los BigTech, que son a la vez entidades económicas, geopolíticas, militares e ideológicas.
Los BigTech, estos actores híbridos
Los BigTech, que Mhalla prefiere denominar con este término genérico en lugar de los acrónimos familiares GAFA o GAFAM, no son simples empresas. Son entidades híbridas que, por su propia naturaleza, han transformado el juego político. Su influencia no se limita al ámbito económico: también son actores clave en las esferas geopolíticas y militares.
Estos gigantes tecnológicos tienen un poder considerable, no solo sobre nuestras vidas individuales, sino también sobre la sociedad en su conjunto. Son capaces de enmarcar nuestros usos, de recolectar y analizar enormes volúmenes de big data, e incluso de moldear nuestros reflejos cognitivos.
El proyecto de tecnología total
Mhalla habla de «proyecto de tecnología total» para describir la voluntad de estos actores de imponer su visión del mundo, de encuadrar nuestros usos y de manipular la información a gran escala. Un proyecto que va mucho más allá de la recolección y el análisis de datos personales, tocando también los datos industriales y militares.
Tomemos como ejemplo a Elon Musk, el célebre emprendedor al mando de SpaceX y Tesla. Su cartera de empresas, que incluye la influyente red social Twitter y la startup de neurotecnología Neuralink, le otorga una influencia considerable sobre nuestras vidas digitales. Al controlar tanto nuestras comunicaciones, nuestros desplazamientos y hasta nuestros cerebros, Musk ilustra perfectamente en qué consiste el proyecto de tecnología total.
La ideología detrás de la tecnología
Detrás de este proyecto de tecnología total se esconden ideologías bien precisas, promovidas por la élite tecnológica de Silicon Valley. Se encuentran corrientes aislacionistas, que abogan por el cerramiento de fronteras y la fragmentación del mundo, pero también tendencias anti-progresistas, que se oponen a la ideología progresista dominante.
Estas ideologías no son neutrales. Influyen en las decisiones tomadas por los BigTech y tienen repercusiones en la sociedad en su conjunto. Por eso, es esencial comprenderlas y tenerlas en cuenta en nuestros análisis de la tecnopolítica.
La tecnopolítica, una disciplina indispensable
La tecnopolítica, como tan bien muestra Asma Mhalla, es una disciplina indispensable para entender los desafíos del mundo contemporáneo. Nos permite comprender cómo la tecnología, respaldada por actores híbridos como los BigTech, transforma nuestras sociedades y nuestra relación con el poder.
En la era de la tecnología total, donde la tecnología nos convierte en soldados, es más necesario que nunca desarrollar una lectura crítica e informada de las transformaciones en curso. Porque, como dice tan acertadamente Mhalla, «la esencia de la técnica no es técnica, es política».
Y tú, ¿estás listo para convertirte en un soldado de la tecnopolítica?







