Durante su paso como presidente del jurado en la segunda edición del Artefact AI Film Festival, el director francés Cédric Klapisch compartió sus reflexiones sobre el desarrollo de la inteligencia artificial y su impacto en el mundo del cine. Aunque esta tecnología le genera ciertas inquietudes, también despierta una curiosidad y una pasión renovada por su arte. En esta entrevista, aborda los desafíos, las oportunidades y las implicaciones éticas relacionadas con el uso de la IA en la creación cinematográfica.
Una mirada curiosa a la IA
Interrogado sobre su relación con la inteligencia artificial antes de asumir la presidencia del jurado, Klapisch revela que tenía un enfoque de desconocimiento. Su participación en este festival se explica por una voluntad de explorar cómo los jóvenes creadores integran la IA en su proceso creativo. Según él, es crucial informarse sobre las nuevas tecnologías y herramientas, incluso si no le seducen de inmediato.
La IA: una herramienta, no un enemigo
Frente a los debates que agitan el mundo del cine en torno a la IA – algunos la califican de gran villano – Klapisch expresa un punto de vista matizado. Para él, no se trata de elegir estar a favor o en contra de la IA, sino de reflexionar sobre su uso. Subraya que, aunque directores como Darren Aronofsky adopten un enfoque crítico, sigue convencido de que la IA puede servir como herramienta para mejorar la creación cinematográfica. En este sentido, visualiza el uso de esta tecnología no como una amenaza, sino como un camino de exploración.
Las preocupaciones éticas y ambientales
A pesar de un entusiasmo palpable por las posibilidades que ofrece la IA, el director también reconoce sus inquietudes sobre las implicaciones éticas y ambientales. Menciona la necesidad de regulación, especialmente en lo que respecta al impacto ambiental de los centros de datos, que son cada vez más ávidos de recursos. Klapisch también destaca los problemas de la propiedad intelectual que acompañan la llegada de la IA, preocupaciones que merecen atención urgente. El debate sobre la vocación de los empleos afectados por la IA también está sobre la mesa, recordando los cambios provocados por la aparición del material digital en el cine.
Un potencial creativo inexplorado
Klapisch no oculta que ya ha utilizado la IA en su última película, La Venue de l’Avenir. Para eliminar el ruido ambiental de una escena filmada en el parque Monceau, empleó una tecnología capaz de filtrar los sonidos no deseados. También reconoce que herramientas de colorización han sido esenciales para crear una atmósfera de época. Estas experiencias le han permitido darse cuenta de que la IA, cuando se utiliza correctamente, puede verdaderamente enriquecer el proceso creativo.
Una evolución de su enfoque artístico
Aunque la IA se ha convertido en un tema de discusión omnipresente en el mundo del cine, Klapisch se muestra cauteloso respecto a su adopción generalizada. Rechaza el concepto de actores generados por IA, considerándolo absurdo y poco atractivo. Para este director, la presencia humana y las imperfecciones naturales de los actores encontrados en escena son elementos esenciales que moldean las emociones transmitidas en el cine. Klapisch está convencido de que su pasión por lo real y las historias auténticas lo empujan a explorar caminos que no se basan en creaciones generadas por IA.
Un futuro prometedor
Con su experiencia en el Artefact AI Film Festival, Klapisch regresa con una ambición renovada por el cine. Ve en la IA no un fin, sino un catalizador para repensar e reinventar las técnicas cinematográficas. Al evocar el debate entre la pintura y la fotografía a fines del siglo XIX, sugiere que la IA podría incitar a los directores a adaptarse e innovar más. Así, este periodo de transición tecnológica podría abrir nuevas perspectivas creativas para las generaciones futuras de cineastas.






