Redes sociales: cómo los algoritmos encierran a los estudiantes de secundaria y a sus padres en burbujas de realidades paralelas

comment les algorithmes des réseaux sociaux enferment lycéens et parents dans des bulles de réalité parallèles, façonnant leurs perceptions et leurs échanges.

En las redes sociales, los estudiantes de secundaria y sus padres pueden seguir un mismo movimiento y, aun así, percibir realidades muy diferentes. Al seleccionar los contenidos según los hábitos de cada persona, los algoritmos refuerzan fuentes de noticias distintas, a veces opuestas, y dificultan la comprensión del punto de vista ajeno.

Un mismo movimiento, dos fuentes de noticias

Cuando un movimiento de movilización se extiende por los institutos, las redes sociales se convierten en uno de los espacios donde se relata y se comenta. Los vídeos de los bloqueos, las imágenes de las intervenciones policiales y las declaraciones de los estudiantes circulan rápidamente. Pero no aparecen de la misma manera en todas las pantallas: cada usuario descubre una selección determinada por sus consultas e interacciones anteriores.

Delante del instituto Jacques-Decour, en el norte de París, Lina, de 17 años, cursa el último año de secundaria. Desde que comenzaron las movilizaciones, su feed de TikTok le propone sobre todo vídeos relacionados con los bloqueos y con estudiantes que denuncian la violencia policial. Sabe que estas publicaciones suelen estar sesgadas y que buscan defender un punto de vista.

En Facebook, sus padres ven más imágenes de destrozos y de personas presentadas como vándalos. Preocupados, las comparten con su hija para advertirle de los bloqueos. Así pues, las dos generaciones hablan del mismo acontecimiento, pero se basan en contenidos que muestran aspectos diferentes.

Las diferencias también se reflejan en la manera de representar a las figuras del movimiento. A Lina le llegan más vídeos favorables a Elwan, figura de la movilización. Sus padres suelen encontrarse con fragmentos en los que pierde los estribos o comete un error durante una intervención televisiva. Por tanto, no solo difieren los hechos de un feed a otro: también puede cambiar la imagen de las personas que los protagonizan.

Cómo eligen los algoritmos los contenidos

Las plataformas intentan proponer publicaciones capaces de captar la atención. Para elaborar sus recomendaciones, tienen en cuenta numerosas señales: los vídeos que se ven hasta el final, los que se comparten, las cuentas que se siguen, los comentarios que se publican o los contenidos en los que uno se detiene. Poco a poco, estas elecciones alimentan un perfil de intereses y orientan los contenidos que se muestran después.

Este mecanismo puede producir un efecto de repetición. Cuando una persona consulta a menudo vídeos que defienden una determinada interpretación de un acontecimiento, la plataforma puede mostrarle otros similares. Al mismo tiempo, los puntos de vista contradictorios o la información menos acorde con sus hábitos pueden tener menos visibilidad en su feed.

La personalización no significa que todos los usuarios estén encerrados en una burbuja completamente hermética. Pueden encontrarse con opiniones diferentes, sobre todo cuando un contenido se vuelve muy popular o alguien cercano lo comparte. Pero la selección diaria tiende a dar más espacio a las publicaciones que ya se ajustan a sus comportamientos en línea.

Esta lógica también puede afectar a los intercambios en torno a la inteligencia y los hábitos de reflexión. En este artículo sobre las redes sociales, la inteligencia y la influencia del entorno se propone una reflexión sobre los efectos de las redes sociales y sobre cómo las personas que nos rodean influyen en nuestras ideas.

La brecha de percepción entre generaciones

David Chavalarias, investigador del CNRS y autor de Toxic Data, describe una brecha de percepción entre distintos grupos. Los miembros de un bando pueden descubrir a los representantes del otro a través de fragmentos especialmente caricaturescos o de momentos polémicos. Lo que circula entonces no siempre ofrece una imagen equilibrada de sus argumentos o motivaciones.

Entre los estudiantes de secundaria, las publicaciones pueden destacar los motivos de la movilización, los testimonios de los alumnos y las imágenes de las concentraciones. En cambio, los contenidos más visibles para los padres pueden hacer hincapié en los riesgos, los incidentes o las consecuencias para la seguridad y los estudios. Cada selección hace que la propia interpretación del movimiento resulte más familiar y puede dar la impresión de que es la más representativa.

Las advertencias de la familia pueden interpretarse entonces como una negativa a comprender las reivindicaciones. A la inversa, los padres pueden sentir que sus hijos minimizan los riesgos porque no ven las mismas imágenes que ellos. Las redes sociales no crean por sí solas los desacuerdos, pero pueden agravar los malentendidos al proporcionar a cada persona ejemplos distintos para defender su percepción.

Cuando los contenidos se convierten en pruebas

Un vídeo compartido en un feed puede acabar convirtiéndose en la prueba central de una discusión. Sin embargo, un fragmento breve no necesariamente restituye todo el contexto: puede empezar después de un acontecimiento importante, terminar antes de que este continúe o acompañar las imágenes con un comentario muy sesgado. Cuando los usuarios ven con frecuencia contenidos similares, estos fragmentos pueden componer una historia coherente a sus ojos, aunque otra información cambie su interpretación.

Los formatos breves también favorecen las reacciones inmediatas. Una escena espectacular o una declaración provocadora capta la atención con más facilidad que una explicación larga y matizada. Por ello, las publicaciones más emotivas pueden ocupar un lugar importante en las fuentes de noticias, mientras que los elementos de contexto se comparten o consultan menos.

Esta circulación tiene una consecuencia particular en los intercambios entre padres y adolescentes. Reenviar un vídeo para advertir o convencer no garantiza que quien lo recibe lo interprete de la misma manera. Según su experiencia, sus convicciones y los contenidos a los que está acostumbrado, puede verlo como una advertencia legítima, una exageración o una muestra de un punto de vista partidista.

¿Se puede salir de la burbuja algorítmica?

Recuperar cierto control sobre el feed

Thibault Philippette, profesor de ciencias de la información y la comunicación en la UCLouvain, en Bélgica, invita a los usuarios a no dejar que las recomendaciones decidan por sí solas su recorrido informativo. Cuanto más consume una persona de forma pasiva los contenidos que se le proponen, más señales similares tienen las plataformas para sugerirle publicaciones parecidas.

Por eso, un primer paso consiste en buscar información activamente. Es posible consultar varios medios, verificar el origen de un vídeo, buscar el contexto de una secuencia y comparar los relatos de un mismo acontecimiento. Este enfoque no cambia el feed de inmediato, pero permite no confundir las recomendaciones de una plataforma con una representación completa de la actualidad.

Los usuarios también pueden cuestionar sus propios hábitos: ¿qué cuentas les proporcionan información? ¿Qué puntos de vista están poco presentes? ¿Se comparte una publicación porque aporta información nueva o porque confirma una opinión ya arraigada? Estas preguntas ayudan a distinguir la diversidad real de las fuentes de la mera repetición de contenidos similares.

En las familias, el diálogo puede empezar comparando las fuentes de noticias. Padres y adolescentes pueden explicar qué les ha aparecido, de dónde procede una publicación y por qué les parece importante. El objetivo no es determinar de inmediato quién tiene razón, sino reconocer que cada uno puede haber recibido una selección diferente e incompleta.

Por qué unas pocas interacciones no siempre bastan

Un padre puede sentirse tentado a ver o dar «me gusta» a varios vídeos sobre los estudiantes de secundaria para cambiar sus recomendaciones. Sin embargo, las sugerencias se basan en un conjunto de hábitos acumulados, y no solo en unas pocas interacciones recientes. Por tanto, una cuenta que durante mucho tiempo ha consultado otras categorías de contenidos no se convierte necesariamente en poco tiempo en un feed similar al de un joven movilizado.

El cambio de las recomendaciones puede llevar tiempo y no garantiza que dos personas vean las mismas publicaciones. Los algoritmos siguen interpretando los comportamientos de cada cuenta a partir de su historial y sus reacciones. A veces la burbuja cambia gradualmente, pero las trayectorias digitales suelen seguir siendo diferentes.

Cambiar de plataforma para cambiar de lógica

David Chavalarias defiende una opción más radical: abandonar las plataformas cuyo funcionamiento favorece la polarización y pasarse a redes concebidas según otros principios. Mastodon, Bluesky o Eurosky son algunos de los servicios mencionados en este contexto. Sin embargo, siguen teniendo muchos menos usuarios que las grandes plataformas, como TikTok o Instagram.

Estas redes no prometen hacer desaparecer los desacuerdos ni garantizar una información perfectamente equilibrada. Su interés reside más bien en sus decisiones de diseño y sus sistemas de recomendación, que pueden limitar ciertos mecanismos de captación de la atención. Su audiencia más reducida también implica que los usuarios no siempre encuentran en ellas el mismo volumen de vídeos, cuentas o conversaciones que en las plataformas dominantes.

La escasa presencia de estos servicios en los usos cotidianos puede contribuir a su menor visibilidad. Las plataformas muy populares se benefician de los efectos de red: la gente acude a ellas, entre otras razones, porque sus amigos, sus familiares o las personalidades que siguen ya están allí. En comparación, las redes menos adictivas o menos extendidas pueden parecer menos estimulantes, aunque propongan otra forma de seguir la actualidad y las conversaciones.

La diversidad de fuentes en el día a día

Salir de una burbuja no depende únicamente de un ajuste o de cambiar de red. También supone diversificar las fuentes consultadas y prestar atención a los mecanismos que hacen que ciertos contenidos sean más visibles que otros. Que un vídeo aparezca mucho en un feed no significa necesariamente que represente a todo un movimiento, del mismo modo que una selección de imágenes alarmantes no resume todas las realidades vividas en torno a un bloqueo.

En una conversación entre generaciones, comparar los contenidos recibidos puede revelar así los puntos ciegos de cada feed. Los padres pueden descubrir los testimonios que dan sentido a la movilización para los alumnos; los estudiantes de secundaria pueden conocer las imágenes y las preocupaciones que inquietan a sus familias. Esta comparación no elimina los desacuerdos, pero permite comprender cómo las burbujas algorítmicas contribuyen a formar relatos paralelos.

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