¿Puede el título seguir inspirando confianza? Diez países europeos, entre ellos Bélgica, quieren replantear su papel

face à la défiance envers les diplômes, dix pays européens, dont la belgique, veulent repenser leur rôle et la place des compétences.

En un momento en que los títulos circulan de un país a otro y los documentos falsos pueden ser difíciles de detectar, diez Estados europeos, entre ellos Bélgica, están poniendo en marcha una infraestructura digital común para verificar su autenticidad. Basado en blockchain, el sistema debe permitir confirmar el origen de un documento sin inscribir los datos personales de su titular en el registro compartido. Sus primeros usos están en fase de prueba, mientras que aún quedan por desarrollar varias aplicaciones concretas.

Para un empleador belga que recibe el título de un candidato formado en el extranjero, surge una pregunta: ¿es auténtico el documento y procede realmente del centro que supuestamente lo expidió? Los intercambios internacionales hacen que esta verificación sea especialmente importante, pero puede requerir gestiones ante organismos situados en otros países. En un mundo en el que se multiplican los documentos digitales, su apariencia no siempre basta para establecer su origen.

Una iniciativa europea pretende facilitar estos controles. Diez países, entre ellos Bélgica, han puesto en marcha la European Blockchain Services Infrastructure, o EBSI, una red destinada a proporcionar herramientas digitales comunes a las administraciones, las organizaciones y las empresas. La gestión de la infraestructura se ha confiado a Europeum, un consorcio con sede en Bruselas dirigido por Xavier Juredieu.

La ambición no se limita a los títulos. El mismo principio de verificación puede servir para rastrear el recorrido de un producto, por ejemplo, una batería ensamblada con componentes suministrados por varias empresas. En ambos casos, se trata de poder apoyarse en información verificable, sin tener que aceptar una declaración de palabra ni reconstruir por cuenta propia toda la cadena de transmisión.

Un registro común para verificar el origen de los documentos

Una prueba de autenticidad, no una copia del título

Cuando un organismo expide un documento, puede asociarle una prueba digital registrada en la infraestructura. Posteriormente, un tercero autorizado puede comprobar que el documento corresponde efectivamente a la fuente indicada y que no ha sido alterado. En el caso de un título, esto podría permitir a un empleador confirmar su autenticidad sin tener que ponerse sistemáticamente en contacto con la universidad extranjera que lo expidió.

Por tanto, la red no sustituye al documento en sí. Sirve para verificar cierta información sobre él, como su origen o su integridad. Esta distinción es fundamental: según Europeum, los datos personales del titulado no se registran en la blockchain. El registro contiene pruebas, no un expediente personal accesible a todos los participantes.

Este enfoque coincide con los estudios más amplios sobre cómo podrían utilizarse los registros distribuidos en la educación. Las cuestiones relacionadas con la certificación, el intercambio de títulos y el control de documentos se analizan, en particular, en este artículo dedicado al impacto de blockchain en el sector educativo.

Blockchain al servicio de la confianza pública

Blockchain suele asociarse a las criptomonedas, la especulación o usos difíciles de regular. Sin embargo, EBSI se basa en una lógica diferente: la de una infraestructura común utilizada para prestar servicios institucionales. La tecnología elegida permite compartir pruebas entre distintos actores, sin que cada organización tenga que construir un sistema aislado e incompatible con los demás.

El proyecto pone así el acento en la trazabilidad, el control y la transparencia. El registro compartido debe facilitar las verificaciones y, al mismo tiempo, permitir que los organismos pertinentes conserven un papel en la emisión de los documentos. La confianza ya no se basa únicamente en la presentación de un papel o un archivo, sino en la posibilidad de comprobar que está efectivamente vinculado a una fuente reconocida.

La digitalización de los exámenes y de los itinerarios formativos plantea cuestiones similares: ¿cómo evaluar las competencias, autenticar los resultados y adaptar los sistemas a las nuevas tecnologías? Estas cuestiones se abordan en esta reflexión sobre la transformación de los exámenes en la era de la inteligencia artificial.

Más allá de los títulos, seguir el recorrido de los productos

Los documentos de formación son solo un primer ejemplo de uso posible. Una empresa que quiera verificar el origen de una batería de automóvil puede tener que reunir información procedente de varios fabricantes y proveedores. Con una infraestructura común, cada etapa de la cadena podría ir acompañada de información verificable, desde la producción de determinados componentes hasta el ensamblaje final.

A más largo plazo, podría aplicarse la misma lógica a productos destinados a los consumidores. Un código QR colocado en una prenda podría, por ejemplo, remitir a elementos que permitan comprobar su autenticidad o rastrear su origen. Ya existen iniciativas privadas que ofrecen dispositivos similares, pero EBSI pretende establecer un marco europeo compartido que permita la comunicación entre distintos actores y sistemas.

Sin embargo, este tipo de uso depende de la calidad de la información proporcionada en cada etapa. Un registro puede ayudar a detectar una modificación o a confirmar que una certificación procede efectivamente del emisor indicado; por sí solo, no garantiza que todos los datos introducidos inicialmente sean exactos. Por tanto, la fiabilidad del conjunto también depende de los organismos que generan la información y de las normas adoptadas para controlarla.

Una red en marcha, pero con servicios aún en desarrollo

La red funciona desde abril, pero las aplicaciones destinadas a responder a necesidades concretas aún están en fase de desarrollo. Las organizaciones ya pueden probar un primer servicio de verificación de documentos. Se esperan otras funcionalidades para 2027. Por tanto, poder verificar un título con unos pocos clics es una posibilidad de futuro, más que un servicio actualmente accesible a todos los empleadores y titulados.

La diferencia entre la infraestructura y los servicios ofrecidos al público es importante. EBSI proporciona una base técnica común: después hay que diseñar las aplicaciones, definir los procedimientos de verificación y convencer a las administraciones, los centros educativos y las empresas para que las adopten. La creación de una red europea no basta, por sí sola, para transformar las prácticas cotidianas.

El avance de la inteligencia artificial también refuerza la atención prestada a la autenticidad de los contenidos y documentos digitales. Los nuevos modelos, como los presentados en este artículo sobre el desarrollo de DeepSeek frente a OpenAI, ilustran la rapidez con la que evolucionan las herramientas digitales. En este contexto, verificar el origen de una información o de un justificante se convierte en una cuestión importante tanto para las instituciones como para las empresas.

¿Qué papel desempeña Bélgica en el proyecto europeo?

Bélgica ocupa una posición particular en esta iniciativa, ya que la sede de Europeum se encuentra en Bruselas. El SPF BOSA, el servicio federal que contribuye, entre otras cosas, a la transformación digital de la administración, también participa en los trabajos del consorcio. Sin embargo, aún no se ha anunciado ningún servicio belga dirigido directamente al público general.

Se están debatiendo algunas posibilidades, pero los proyectos nacionales aún deben concretarse. Europeum quiere, en particular, que surja un caso de uso concreto en el sector público belga que muestre cómo puede aprovechar una administración la infraestructura. Una primera iniciativa podría ayudar a otros organismos a comprender las ventajas prácticas del sistema y los cambios necesarios para integrarlo.

La cuestión de la confianza en los títulos también forma parte de una evolución más general de las organizaciones y las profesiones. Los debates en torno a la inteligencia artificial, sus creadores y sus efectos en los sectores profesionales se abordan, por ejemplo, en el perfil de Arthur Mensch y su trayectoria en la IA. A medida que las competencias y las carreras profesionales se transforman, los títulos siguen siendo una parte de la trayectoria, pero su circulación y verificación se convierten en cuestiones digitales de pleno derecho.

El coste y la adopción, dos condiciones para el despliegue

Para que la red se utilice a gran escala, las administraciones y las empresas también tendrán que evaluar los costes y los beneficios. Europeum señala que el coste de cada operación realizada en la infraestructura será bajo, pero no proporciona una cifra precisa. Una de las ventajas que destaca el consorcio es la posibilidad de compartir los gastos entre varios países, en lugar de que cada uno construya y mantenga su propio sistema.

La puesta en común podría ayudar a limitar la duplicación de infraestructuras, pero implica coordinar a los participantes. Los organismos deben ponerse de acuerdo sobre los métodos de verificación, las responsabilidades y las condiciones de acceso a los servicios. Por tanto, el despliegue dependerá tanto de las decisiones técnicas como de la capacidad de las instituciones para integrar estas herramientas en sus procedimientos habituales.

Los diez países fundadores son Bélgica, Chipre, Grecia, Italia, Luxemburgo, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovenia y España. El consorcio quiere ampliar esta participación y espera incorporar a todos los Estados europeos en un plazo de dos años. El desarrollo de casos concretos en educación, servicios públicos o trazabilidad de productos influirá en el interés que estas herramientas susciten entre los nuevos participantes.

Por último, la confianza digital se enmarca en un panorama cultural configurado por las plataformas y las empresas tecnológicas, cuyo auge también se ha narrado en el cine. Para los lectores interesados en esta dimensión, este artículo sobre una película con Lily James relacionada con el universo de las redes sociales ofrece otra perspectiva sobre el lugar que ha ocupado lo digital en la sociedad.

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